lunes, 21 de diciembre de 2009

Narrativa de hoy: ¿Dónde está la guerra de las galaxias? ¿Cómo se libra?

En la tarde del domingo he dedicado un rato a ver la entrevista que el programa Página 2 de TVE ha realizado a Manuel Vilas a propósito de su novela Aire nuestro. Ha sido una entrevista interesante en la que Vilas ha hecho un canto acrítico a la televisión (una televisión, por cierto, que sólo en la cadena en que lo entrevistaban y en algunos programas marginales de las autonómicas atiende a la cultura, el resto evita los programas culturales o, en el caso de las puramente comerciales, se dedica a programar basura) y en la que, a la hora de juzgar la narrativa española actual, ha afirmado lo siguiente: "Hay escritores que combaten en la guerra civil española y escritores que combaten en la guerra de las galaxias". No está mal la frase. Al menos, como lema publicitario funciona. Pero las dudas surgen cuando intentamos ahondar en su significado y pensar en él en conexión con la realidad social (no con la virutal y catódica, sino con la que afrontamos cada día al salir de casa) y con la realidad literaria. Tanto de nuestro país como de Europa, Estados Unidos o Latinoamérica, por ejemplo. No es difícil recordar la llamada tecnoficción de Pynchon en sus novelas de los años sesenta La subasta del lote 49 o Arco iris de gravedad o pensar en el nouveau roman o en experiencias narrativas de la contracultura. O en el más que superado lema "el medio es el mensaje" (años 50) del visionario McLuhan. La afirmación de Vilas nos lleva a plantearnos, al menos, dos reflexiones.


1. ¿Qué es combatir "en la guerra civil española" y quiénes lo hacen?
La primera tiene que ver con la premisa inicial: se deduce de tal planteamiento que quienes no asumen (o no asumimos) la llamada (para ser pedagógicos) "propuesta nocilla"  estamos combatiendo (literariamente) "en la guerra civil española". Cuando sólo horas antes de la entrevista de Página 2 nos llegaba la noticia, de una actualidad pavorosa,  de que García Lorca ha comenzado a ser el primer gran escritor desaparecido, y no sólo asesinado, del siglo XX, la afirmación de Manolo Vilas no deja de ser, con todos los respetos y con toda mi amistad, un sarcasmo. ¿Se refiere a quienes ejercen una propuesta narrativa moderna, innovadora aunque sustentada en la historia, con argumento?  ¿Se refiere a quienes, como Muñoz Molina, o Chirbes, o Belén Gopegui, o Isaac Rosa, o Menéndez Salmón, o Marta Sanz, por ejemplo, siguen arañando, con una rotunda vocación de modernidad, en la memoria colectiva? ¿O quizá plantea que los escritores abandonen la sombra que todavía proyecta (y proyectará sobre las futuras generaciones: no hay más que ver la perseverancia de la caverna en oponerse a cualquier afán recuperador de nuestra memoria) la guerra civil sobre el comportamiento colectivo de mayores, maduros y jóvenes? Yo (seguro que Vilas también) he vivido la experiencia de preguntar a vecinos, jóvenes y menos jóvenes, de pueblos del norte de Madrid sobre acontecimientos de la posguerra y se han negado a hablar. Diría más: me han hecho saber su miedo (heredado silenciosamente de padres a hijos). Ante esa realidad, ¿qué hemos de hacer los escritores? ¿No combatir ese miedo, no aportar claridad ni proyectar nuestra mirada del siglo XXI sobre las heridas que perviven desde hace 60 años?  Si algo necesita el momento narrativo que estamos viviendo en España es rigor en el análisis y no frases efectistas. La televisión, el comic, el cine, el underground, la publicidad son, sin duda, medios que proyectan contenidos, que comunican. Internet, además, intercomunica, proporciona nuevos contenidos globaliza. Somos, en gran medida, seres televisivos, marcados por la televisión, por la publicidad. Pero la narrativa es lenguaje escrito y crítico, instrumento superador de la banalidad, arte basado en palabras.  
   
2. ¿Dónde y cómo se libra la "guerra de las galaxias"?
Lo primero que cabe decir es que la película (una obra maestra de la ciencia ficción) a la que alude la afirmación de Vilas tiene ya 30 años. Que en ese tiempo ha habido, al menos, dos procesos de renovación/revolución/desestructuración narrativa en occidente. En España también. De esos procesos, las obras perdurables que han quedado se pueden contar con los dedos de una mano. Por tanto, afirmar que los escritores "modernos" (o post) están librando "la guerra de las galaxias" mientras que los antiguos están en la guerra civil española, no deja de ser una afirmación huera de contenido. Entre otras razones porque hay escritores modernos, innovadores, rupturistas si se me apura, que en España afrontan nuestra realidad social con moldes estéticos y literarios "no fragmentarios". Y que en Europa o en Norteamérica ocurre lo mismo: sólo a los sectores más conservadores se les ocurre decir en Italia, en Francia o en Alemania, o en Inglaterra, que hay escritores que "combaten" en la Segunda Guerra Mundial o en la guerra contra el nazi-fascismo (por tanto, no modernos) frente a los que están en "la de las galaxias".  Recordar novelas europeas recientísimas (de dos años para acá) proyectadas sobre la memoria colectiva y, a la vez, radicalmente modernas, como Las benévolas, de Johanatan Littel, o La elegancia del erizo, de Muriel Barbery, o El informe de Brodeck, de Philippe Claudel, o Chesil Beach, de Ian Mcewan o La lluvia antes de caer, de Johanthan Coe, por citar sólo las que he leído y me vienen a la cabeza, haría innecesario prolongar esta reflexión.

Creo que Aire Nuestro es una buena obra narrativa. Lo he dejado escrito en este blog (pinchen aquí). Pero a mi juicio es una obra narrativa valiosa en la medida en que baja de las galaxias y conecta, sobre una base compuesta de personajes reales (algunos inventados) que proceden tanto de la cultura "culta" como de la cultura popular, con nuestra geografía sentimental, con nuestra memoria personal y colectiva. Su estructura televisiva es importante. Pero sin la programación por la que opta, apegada a nuestro universo de emociones y de experiencias, se quedaría subida a la galaxia.
Hasta aquí, mis reflexiones sobre la frase de Vilas. Una aportación a un debate tan imprescindible como esquivado.

21 comentarios:

Pepo Paz Saz dijo...

Por decirlo en términos surferos, Manolo Vilas and Co., los mutantes, los chicos de la nocilla, están en la cresta de la ola, son sólo un fenómeno limitado al que se han agarrado los grandes grupos editoriales. Su propuesta literaria engarzará con un grupo de lectores, sin duda. Otros nos hemos comprado sus libros por pura militancia (la del comprador de libros, digo), pero no somos capaces de avanzar en ellos (es mi caso). A Vilas, que es un excelente prosista de las distancias cortas, le encanta escandalizar. Porque armar escándalos es otra manera, legítima, de hacer ruido. Me atrevo a aceptar apuestas sobre qué línea de la historia de la literatura contemporánea ocuparán los "mutantes" cuando, dentro de unos años, los libros de texto la incluyan como materia. Ah, por cierto, muy ilustradora la entrada de Vicente Luis Mora en su blog hablando de por qué dejaba esa ola. Se entienen, claro, muchos silencios cómplices...

Manuel Vilas dijo...

Manolo, Pepo: coñó, que solo era una frase ingeniosa, madre mía, que os veo a la que salta. Abrazos para los dos y mi amisttad de siempre, MV

Anónimo dijo...

Muy interesante su entrada, señor Rico. Algo más "negativa y militante" la de Pepo Paz Sanz, excelente editor refractario a toda mutación. Observo en todos los casos -incluso en Manuel Vilas- cierta desazón o prisa por ESTAR. Creo que se trata de "ir estando", si se me permite la construcción. Parece evidente que se está produciendo una búsqueda, una apuesta. Y subrayo el UNA. No puede se totalitaria. Pero necesita algo de tiempo. No solo el mercado, los grandes grupos, la publicidad y las frases autopublicitarias van a encauzar los desarrollos teóricos y prácticos de la narrativa contempóránea. Habrá que dejar que funcionen otros mecanismos: la crítica (no solo la periodística, tan cómoda) académica, la implantación institucional, etc. Es cierto que la generación X quedó en poco (como casi todo), pero esto está por ver.
Julio Ortega (que hablaba anteayer de ello en su blog de Boomerang), Antonio Gil de la Universidad de Santiago, el último Ínsula están tratando de dibujar el mapa de lo presente. Veremos.
Un saludo afectuoso.

Iconos dijo...

Mi nivel de conocimiento literario es notablemente inferior al vuestro, así que no entraré en debates complejos sobre letras. Mi opinión es la de una simple paseante que se encuentra con una frase ingeniosa, efectivamente como indica el propio Vilas, una frase que también es polémica y llamativa. Hace pensar, como reflejas en tu comentario, Rico, y por tanto es una reflexión-frase muy valiosa. Ambas tendencias literarias debieran ser compatibles, incluso complementarias. Si una de ellas desprecia a la otra, se rompe el equilibrio. Otra cosa es la calidad de las obras que producen ambas. ¿Es mejor la música de los años 70 que la de ahora? Quizá nos guste más aquélla, pero la de ahora existe gracias a que bebió de sus sonidos. Lo mismo sucede con las letras. ¿Es mejor la literatura de hace 40 años que la de ahora?. No generalicemos. Hay literatura para pensar y disfrutar, escritos que divierten y otros que no pasarán a la gloria. Como en todo.
Un saludo.

Pepo Paz Saz dijo...

Pues yo no creo haberme puesto en negativo. Simplemente he expresado una opinión, la mía. Desconfío de las generaciones y de las etiquetas. De los cánones y de los prescriptores. Y me gusta dejarme llevar por mi instinto lector. Personalmente no tengo nada en contra de Agustín, Peio o Manolo Vilas. Es más contribuyo en lo que puedo comprando sus libros. Lo que veo difícil es que el experimento llegue más allá de lo que han llegado otros anteriormente. Y, como lectores, creo que tenemos también el derecho a opinar, no sólo a consumir. Al final son (somos) los lectores, por encima de los estudiosos, los que ponen (ponemos) a cada uno en su lugar...; pero la periódica creación de grupos, generaciones y taifas es un fenómeno que se repite cada tanto, bien publicitado y esas cosas. Con independencia de la valía (mayor, menor o indiscutible) de sus miembros. Y a mí Manolo Vilas como poeta me parece cojonudo.

Raquel dijo...

Yo estoy por la literatura que cuenta historias, que, al final, parece que es la que perdura a lo largo de la historia, la que se incluirá en los libros de texto, como dice Pepo Paz. Y si tenemos una historia en la que indagar, ¿por qué no hacerlo? ¿cuántos misterios quedan por desvelar? Recuerdo novelas que indagan en nuestro pasado, buscando historias que contar, ideas que transmitir más allá de la experimentación, y todas superan los filtros de la crítica y del público: Los girasoles ciegos, Beatus Ille, La voz dormida, El corazón helado...
La experimentación abre caminos, sí,(que se lo digan a Joyce), pero las historias calan en los lectores (que le pregunten a Cervantes).

Pepo Paz Saz dijo...

"Beatus ille", la mejor novela de Muñoz Molina, sin duda.

Herman_Zgz dijo...

Yo creo que como frase está bien y define un poco el panorama actual, tampoco implica una valoración excluyente de ninguna de las opciones y además es divertida. No estaría de más recordar que actualmente nuestras tropas están en Líbano y Afganistán. Ayer vi a unas chicas soldado despedirse de sus familias para ir hacia la tierra de la dormidera...me pregunto qué escuchará en su mp4, esta chica, cuando se acueste en su catre: Miguel Bosé, las Grecas, Madonnna, house, tecno, sevillanas, jotas aragonesas? Vete a saber, pero yo creo que ésta, en esta polémica, apostaría por la guerra de las galaxias

Manuel Rico dijo...

A Vilas, escritor y amigo:
Entiendo que sea un comentario ingenioso. Pero cuando hablamos ante una televisión, pública además, hay frases que comunican contenidos. Una de las más contundentes es la que cito. Y estoy seguro de que el 90% de los telespectadores hicieron la interpretación que yo hice (que es, en el fondo, la visión que tienen de nuestra realidad narrativa los teóricos de la literatura “mutante” o del fragmentarismo). Es decir: la moderno e innovador es lo que combate en “la guerra de las galaxias”. Lo demás es lo antiguo, lo atascado, metafóricamente, en una guerra de hace 70 años. Yo creo, por el contrario, que hay modernidad, e innovación y radicalidad en narrativas que se sustentan en el respeto a la historia, al argumento (cito nombres españoles). Y, por otro lado, los autores y las novelas europeas que relaciono (De Littell a McEwan) son de hoy mismo, radicalmente renovadoras y, a la vez “historias” poderosas (y ojo a la última de Auster). No estoy a la que salta. Sólo intento aportar mi mirada a un debate que, en demasiadas ocasiones, se queda en lo superficial, en la espuma. El debate es saludable y me alegra infinito tu reacción. La amistad está ahí, sólida, sin fisuras. Gracias por el link.

A Pepo:
Casi de acuerdo con tus comentarios. Con dos puntos de discrepancia: 1. No creo que “Aire Nuestro” sea equiparable a “Nocilla Lab”, por ejemplo. A mí me parece un magnífico libro. Lo explico en esta entrada y lo expliqué en su día en otra que enlazo en mi post. No me extiendo; 2. Aunque me deslumbró en su día “Beatus Ille”, a mí me gustó mucho más “El jinete polaco”. En lo demás, lo dicho: completamente de acuerdo. No hay novela sin historia, sin búsqueda de la capacidad reveladora de las palabras, sin emociones, sin memoria.
Abrazos a los dos.
Sigo en posteriores comentarios con el resto de los intervinientes.

Manuel Rico dijo...

A Anónimo:
Creo que el mapa narrativo del presente tendrá contornos sólidos dentro de una década, o de quince años, cuando el tiempo y las nuevas generaciones separen el grano de la paja. Ahora bien: a casi veinte años de la generación X, o del experimentalismo narrativo de los 70, ¿qué grandes obras nos quedan?. ¿Cuántas “Últimas tardes con Teresa”, o “Volverás a Región”, o “Si te dicen que caí”, o “El túnel “, o “Tiempo de silencio”, o “La guerra del fin del mundo” han quedado?... Dejemos correr el tiempo. Y, entre tanto, leamos y escribamos. Pero no olvidemos la radical modernidad, la frescura que al día de hoy mantienen obras como “El castillo” de Kafka o “Santuario”, de Faulkner. Por ejemplo.

Radicalmente contrario al juicio que emite, amigo Anónimo, sobre Pepo Paz como editor: en el catálogo de las colecciones de Bartleby están incorporándose propuestas cargadas de modernidad... y de solidez conceptual, de emoción, de innovación. Handke, C. K. Williams, Sharon Olds, Grass, Scymborska, Carver.... ¿qué son? Claro, no están en la categoría de "mutantes". Pero son modernos... y clásicos a la vez. Lo más difícil.

A Iconos:
Asumo de tu comentario la necesidad de respetar el pluralismo realmente existente en la literatura de hoy. Faltaría más. En todas las opciones estéticas hay, creo, buena literatura. Ahora bien: en mi comentario no mitifico la literatura de hace 40 años para descalificar la actual. En absoluto. Me considero un escritor actual y hasta moderno. Y afirmo que escritores de hoy como los españoles que cito (de Isaac Rosa a Marta Sanz) y los europeos que también cito son tan modernos (y más profundos), o más, que los de la llamada “propuesta nocilla”.

A Raquel:
De acuerdo contigo. Aunque con algunos matices y sutilezas en los que ahora no estoy en condiciones de entrar. Quizá en otro momento.

Abrazos a los tres. Sigo con Herman ZGZ en el comentario siguiente.

Pepo Paz Saz dijo...

Hola, Herman Zgz. Pues creo que tú mismo lo defines: en su mp4 escucharía la música que más le gustara, en función de sus gustos personales. Si quieres decir que por eso la literatura mutante es muy moderna, la que leerían los jóvenes de hoy, pues tengo mis dudas. Hace once años en Bartleby publicamos una novela de Javier Moreno, declarado hace poco "joven talento Fnac", miembro también de la narrativa mutante ¿éramos más jóvenes entonces? Claro que sí ¿más modernos? Pues no lo sé ¿fueron sus lectores más modernos?¿qué música escuchaban?¿en qué soporte? ¿entonces no fueron modernos y ahora sí? ¿escriben los mutantes "narrativa última" sólo porque ahora los jóvenes usen mp4 para escuchar música? ¿Es lo fragmentario el paradigma de lo último? ¿Y no suena a viejo ese discurso?

Manuel Rico dijo...

Estimado Hermann Zgz. Permíteme que partiendo de tu comentario, lo adapte, casi literalmente, a otro momento histórico:

“No estaría de más recordar que en los años 70 las tropas norteamericanas estaban en Vietnam o en Corea. Entonces, había chicas soldado y soldados varones que se despedían de sus familias para ir hacia la tierra de las frondosas selvas y de las emboscadas... me pregunto qué escucharían en su cassete de cintas, o en sus aparatos de radio (o transistores) esas chicas y chicos, cuando se acostaban en su catre: Frank Sinatra, Paul Anka, fox trot, Twist, rok and roll, country, Pop Tops, rancheras mexicanas, blues…? Vete a saber.”

Añado: ¿y qué? ¿Acaso eso explicaba la litertura experiemental de la América de los 70, a Barth, a Pynchon, a la generación contracultural?

No tengo nada en contra de tu apuesta por la guerra de las galaxias. Pero sustentarlo en la relación de músicas y danzas que supuestamente escucha una chica soldado destinada a Afganistán en su mp4 me parece muy fuerte, la verdad. Es obvio que cada época tiene sus músicas, horteras y no tan horteras, pero… ¿qué tiene que ver tu argumento con la polémica?

Un abrazo.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Herman_Zgz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Herman_Zgz dijo...

No voy a entrar en polémica acerca de las respuestas a mi comentario, aunque me lo pida el cuerpo...
Me apetece más ser conciliador y citando tus palabras:"En todas las opciones estéticas hay, creo, buena literatura. Ahora bien (...) no mitifico la literatura de hace 40 años para descalificar la actual" yo añadiría: no pretendo mitificar la literatura actual para descalificar la de hace 40, sobre todo teniendo en cuenta va a hacer 40 años que Leopoldo Panero publicó "Así se fundó Carnaby street" con dedicatoria "A los Rolling Stones" y a la Yenka...
Gracias por entrar en tu blog, me parece muy interesante.
Un saludo

Descreido dijo...

Qué mal estamos. Que un escritor nacido en el 62 se haya convertido en paradigma de la narrativa nueva...¿y qué escriben los que tienen 20 años?¿metanarrativa hipermodernizada? Joder...

Eloy Fernández Porta dijo...

Hola Manuel & co.
Había leído en otras ocasiones tu blog pero es la primera vez que intervengo, así que, por lo pronto, saludos. Sobre la frase que dijo Manolo en TVE lo primero que se me ocurre comentar es que en general no soy muy partidario de oganizar debates a partir de extractos de entrevista. Sí, las palabras quedan dichas, y cada cual está en su derecho de citarlas y darles cien vueltas, tanto más si se han oído en televisión. Pero, una vez admitido eso, habría que añadir que una entrevista no es un texto firmado por su autor: es una situación en que un periodista interpela a un autor durante un rato, y luego escoge unas pocas frases de las muchas que ha dicho, y necesariamente las cambia de contexto, eliminando los matices y los presupuestos, y convirtiendo en un destacado lo que en el discurso original sólo era una cláusula. Personalmente preferiría que los debates se centraran más en los textos que en las entrevistas, pero entiendo que aquí Manuel puede decir que eso ya lo había hecho al reseñar "Aire nuestro".
La cuestión de fondo no es la entrevista, sino el discurso periodístico en general, que suele ser usado, y es el caso, como "referente real" de un debate. Ejemplo, en el post anterior: la referencia a los "teóricos" de la fragmentariedad y de los "mutantes". Si esa frase tiene algo que ver conmigo, y así lo creo, tengo que decir que en los artículos y libros que he escrito nunca he usado el término "fragmentariedad", ni ninguno semejante, para definir la narrativa acutal, en ninguno de sus sectores. Sí lo han hecho varios periodistas culturales. Cualquiera que quiera leer un texto mío verá que tengo otras ideas, y otro vocabulario. Sobre Marta Sanz, Belén Gopegui e Isaac Rosa he escrito en más de una ocasión, y no precisamente para decir que su narrativa es extemporánea; nuevamente, son algunos periodistas culturales los que hacen una lectura sociologista y generacional de un asunto en que en los textos no se plantea así -yo no lo planteo así, y conozco a otra gente que tampoco lo hace. No quiero decir con esto que el periodismo tergiverse las cosas por definición (Karl Kraus sí lo creía); lo que digo es que el periodismo cultural no es propiamente crítica ni Historia de la Literatura: es una rama de la sociología de la cultura, y desde esa posición de discurso se ven "generaciones", "grupos" y "diferencias tajantes entre estéticas" que desde el punto de vista de los autores no siempre se ven, ni se postulan, ni se creen necesarias. Hablo por mí: de lo que digan otros no me toca responder.
Entiendo que una respuesta posible a esto que digo sería: bueno, pero ese discurso periodístico con el que dices no estar de acuerdo te beneficia en varios sentidos. Así es. Que yo sepa, todos los libros de todos los autores se difunden por medio de discursos que aquéllos no comparten por entero. ¿Cual es la alternativa? Pychon, antes mencionado, encontró una: no conceder entrevistas. Pero con esa decisión tampoco pudo evitar que su literatura fuera descrita en términos que él no compartía, empezando por el membrete "posmoderno" -sí, Pynchon no se considera un posmoderno: si alguien quiere documentación al respecto, se la doy gustoso. Los autores y los periodistas no se pueden convencer entre sí para usar el lenguaje que cada cual prefiere; es un diálogo en que a veces hay acuerdos y a veces no. En cambio, creo que los lectores sí podríamos ponernos de acuerdo para juzgar los textos en relación con lo que dicen, y no con lo que dice la nota de prensa, el jefe de redacción o la vox populi.
En fin, disculpad por alagrarme, y gracias por la hospitalidad bloguera.

Manuel Rico dijo...

Saludos, Eloy.
Gracias por tu reflexión. Entiendo perfectamente la diferencia que hay entre el contenido de un artículo de fondo y la respuesta a una entrevista televisiva. El periodismo cultural, cierto, tiende a simplificar las cosas, incluso a establecer etiquetas y barreras estéticas que muchas veces no se corresonden con la voluntad de los autores. Yo vengo, desde hace más de 20 años, combinando mi dedicación a la novela y a la poesía (y a la crítica de poesía) con la reflexión teórica sobre la novela contemporánea española. Y lo vengo haciendo con afán polémico porque entiendo que el debate siempre es saludable en tanto se haga desde el respeto a la diferencia y con rigor intelectual. Entiendo lo que dices respecto a la declaración de Vilas en la entrevista. Pudo ser una frase ingeniosa, pero cuando traspasa la pantalla y llega al destinatario está llena de significado. Además, en otros espacios y en boca de otros autores estéticamente próximos puede encontrarse el fondo, el contenido al que su literalidad alude (no otra cosa, por cierto, han entendido los telespectadores: en este caso bastante especializados ya que Página 2 es un programa superminoritario que solo vemos los locos de la liteatura), con el que no estoy de acuerdo. En todo caso, mi opinión, mas en extenso que en el espacio de una entrada de blog está en un par de largos artículos aparecidos no hace mucho en El País (a lo largo de 2008): "La novela del siglo XXI goza de buena salud" (sobre todo en éste) y "Narrativa, realidad y crisis". Tecleando esos titulos y mi nombre las encuentras en Google de inmediato.

De todos modos, reitero: gracias por tu opinión y por tu trabajo literario.
Un fuerte abrazo.

Ismael Cabezas dijo...

Intento sumarme a este debate un poco tarde. No he leído la novela de Manuel Vilas, ni tampoco las nocillas, luego no puedo opinar sobre el fragmentarismo. Ahora bien, si he leido dos poemarios de Manuel Vilas, y he de decir que me parecen muy buenos.
Sería muy conveniente releer la introducción que escribió en su día Jenaro Talens para la antología de la poesía de Leopoldo María Panero en Cátedra, "Agujero llamado nevermore". En ella disecciona muy acertadamente a mi parecer, los entresijos de la acción de los exégetas de la literatura, que deciden qué entra en el canón o qué se queda fuera.
Las etiquetas, ser parte de movimientos, corrientes, le son útiles a los escritores, y aunque suelan declarar que las rechazan, en el fondo las desean. Simplifican la labor del crítico literario y del historiador de la literatura, y si la etiqueta es exitosa, pueden llegar a formar parte del futuro canón.
El canón literario lo deciden los historiadores de la literatura, en función de unos textos, de autores que fueron incluidos en antologías -me refiero a la poesía- de editoriales de prestigio y apoyadas por el "establishment" de la crítica, y en narrativa, con obras que en su momento tuvieron repercusión, eso sí, apoyadas por grandes editoriales.
Si publicas en Alfaguara, es más fácil que entres en el canón que si lo haces en Bartleby, por la simple razón de que dentro de 30 años los libros de Alfaguara habrán originado mayor producción de crítica literaria y estudios sobre la obra. Es así de simple. Por eso todos quieren publicar en las grandes, Alfaguara, Visor...
Pero ser etiquetado en una corriente trae sus problemas, y hablo del mundo de la poesía, el cual conozco bien. Obliga a defender a los compañeros de corriente, independientemente de la calidad de su obra u honestidad de sus personas y a denigrar por sistema al que pertenece a otra. Y si el poeta no gana su sustento con una profesión ajena a las letras, mucho peor. Cercenará su libertad de expresión porque sus ingresos procederán de lecturas poéticas, ponencias, participación en mesas redondas, conferencias, ser miembro de jurado, etc, y nadie, obviamente muerde la mano que le da de comer.
Sé de lo que hablo, porque he cobrado 600 € por dar algunas lecturas poéticas y es una vida muy fácil a la que nadie le haría ascos y por la que muchos venden a su madre. Personalmente nunca me he alineado poéticamente con nadie: así me va. ¿Ha oido usted hablar alguna vez de Ismael Cabezas, a pesar de haber sido seleccionado para el premio andaluz de la crítica del 2009, con mi último libro "Paisaje para un ciego?
Apuesto una mano y no la pierdo a que no. Es el precio a pagar, independientemente de la calidad de la producción poética de cada cual, por intentar ser honesto e independiente.
Lamento si me he desviado del tema que se trataba en estos comentarios y parecer que me publicito, no es mi intención, simplemente poner mi experiencia como ejemplo.

Un saludo, Ismael.

Manuel Rico dijo...

No he leído, Ismael, tu libro "Paisaje para un ciego". Estaría encantado de leerlo. Si puedes, escríbeme a mi correo electrónico que se refleja en "Al margen" y te envío mi dirección postal.

Mi reflexión sobr Aire Nuestro, de Manuel Vilas, en un post anterior, es claramente elogiosa. Y soy un admirador de su poesía: creo recordar que la primera crítica que apareció a un libro suyo en El País/Babelia la firmé yo. Fue por el poemario "El cielo" y fue sumamente elogiosa. Porque es un magnífico poeta.

De acuerdo en todo lo que cuentas sobre el canon.
Un saludo.