Reproduzco la entrevista Juana Vázquez que fue publicada en Cuadernos del Sur, del diario Córdoba, el pasado 31 de enero a propósito de mi nuevo libro Qué es la poesía (Sílex, 2025). Con mi gratitud.
Y si no centramos en este libro del que hoy nos ocupamos y cuyo título, ya engancha: “Qué es la poesía”, veremos que esta pequeña joya exige mucho contexto, para ir a su esencia. Es una delicia ,algo que al leerlo te deja una cierta inquietud interior. Pero el autor, ha hecho una documentación tan exhaustiva de la mayoría de las definiciones, que si no nos responden qué es, pues lo innombrable es imposible definirlo,sí que nos acerca mucho a ello.
¿Se puede definir la poesía?
Si puede definir. Lo que no es posible es una definición precisa, completa y única. No es la aritmética, ni la física, ni la historia… no es una experiencia medible. Diría, con Celaya, que “es lo más necesario, lo que no tiene nombre”. Alguna vez he ensayado una definición propia: es lenguaje en su máximo nivel de intensidad emotiva y estética. Pero es una entre muchas.
Podemos afirmar con una certeza cartesiana qué es un verso. Qué es un
poema. Qué un soneto, o cualquier estrofa. Pero la poesía, a mi juicio, es
mucho más. He podido comprobar, durante la escritura de Qué es la poesía,
que es posible acceder, con la lectura de un par de libros, a más de dos mil
intentos de definición o acotamiento de ese fenómeno por parte de poetas,
críticos, filósofos y pensadores: “palabra esencial en el tiempo”,
“Intersección de lo intemporal con el tiempo”, “conocimiento”, “participación”,
etc…. Todos esos intentos son verdad. Pero, a la vez, todos son incomprobables,
imprecisos. Forman parte de la subjetividad. ¿Cuándo en un poema hay poesía?
¿En una novela? Y yendo más allá: ¿en un cuadro? ¿Y en una sucesión de
fotogramas? Preguntas con una respuesta siempre precaria, inestable.
¿Para qué sirve la poesía? Para Garcia Montero es tan
útil como la ciencia o la técnica. Para mí lo es mucho más. Sin ella no
existirá veta humana de los hombres.
Creo, con Nuccio Ordine que no se trata de una
utilidad material, económica, sino que forma parte “de todo aquello que nos
ayuda a hacernos mejores”. Esa es su utilidad esencial. Nos ayuda a sentir la
palpitación de un instante, nos acerca a emociones vinculadas a la memoria
íntima, y a la colectiva, a entender zonas ocultas de la realidad, a ahondar en
nuestras incertidumbres, a descubrir vibraciones y gozos inéditos en la
palabra, el temblor de lo cotidiano, a pensar en el sentido último de la vida,
en la solidaridad, en el amor… No es la utilidad del beneficio económico, es
una lógica radicalmente contraria al capitalismo. La poesía muestra la
utilidad de lo inútil, vuelvo a Ordine.
¿La prosa y la poesía se leen de la misma manera? Yo creo que son dos registros diferentes a los que se llega de diferentes formas.
Yo diferenciaría entre la narrativa o el ensayo, por ejemplo, y la poesía.
Lo digo porque hay poemas (poesía) en prosa. La lectura del poema tiene mucho
de creación (o recreación) por parte del lector, que en parte es creador
mientras lee, ya que funde la palabra del poeta con su propia experiencia
emocional, con su memoria, con su vida, y lo hace suyo si es un buen poema. Y esa
lectura está, como proceso físico, más próximo a la contemplación de un cuadro.
En poco tiempo, el lector tiene ante sí todos los ingredientes del poema, como
quien está frente a un lienzo. Con la narrativa o el ensayo es distinto. Para
tener en su integridad la novela, ante sí, el lector precisa días, a veces
semanas, mientras que la relación con el poema es instantánea aunque vuelva a
él muchas veces. Nabokov hizo una certera reflexión sobre ello.
¿La poesía en prosa se escribe con el mismo formato que la poesía en
verso? Cuando es poesía en prosa, ¿qué nos indica que es poesía?
Es evidente que no existen termómetros que nos digan que un texto en prosa es
poesía. De esa posibilidad nos advierte un conjunto de experiencias muy
personales: las palabras elegidas, su música, lo que evocan, el hecho de que
alumbren una realidad inédita, casi misteriosa, que nos emocionen de un modo
perdurable, que nos hagan recobrar momentos vividos, que nos perturben o nos
ayuden a entendernos y a entender a otros. En el fondo, es aquello que, al
ensamblar palabras, convierte, a nuestros ojos, el texto en algo especial del
que gozamos o con el que sufrimos, en una experiencia nueva. Vázquez Montalbán
nos acercó una definición feliz: la poesía es la “proteína del idioma”. Añado: que
puede estar en el poema en verso y en el poema en prosa. O en un cuento. O en
una novela.
La poesía y por ejemplo la narrativa se difunde de la misma manera?
Es claro que no. La poesía es un
género, o un arte mejor dicho, minoritario, inútil desde el punto de vista
económico, con una difusión limitada, que, salvo excepciones, se mueve en
círculos muy acotados, en ediciones cortas, casi marginales en algunos casos
(no hablo de youtubers o fenómenos parecidos). La narrativa, sobre todo la
novela, es el género literario que sustenta buena parte del negocio editorial y
suele tener una difusión masiva. Por tanto, su proyección en diarios,
suplementos, revistas y medios de comunicación, incluido internet, es
infinitamente superior.
La crítica en la poesía la
minimaliza o la maximaliza?. ¿Puede hacerse una crítica de un libro de poesía
en una frase?
La crítica de poesía es una
necesidad para muchos lectores, desde los que se inician en ella hasta los que
proceden de lecturas no poéticas. Si su lectura requiere cierta disposición, su
crítica (no hablo del “solapismo”) requiere un mínimo de formación y, a mi
juicio, estar familiarizado con ella, preferentemente haberla escrito y conocer
la experiencia que el poeta vive en su interior. En el interior del poema
quiero decir. En una frase se puede sintetizar un libro, pero eso no es una
crítica. Escribir “Una celebración de la luz y del aire” puede recoger el
sentido último, por ejemplo, de Don de la ebriedad, de Claudio
Rodríguez. Pero no es una crítica.
Cómo podemos saber que un buen poema es un buen poema?
Hay una primera experiencia que yo llamaría deslumbramiento, conmoción,
enfrentarte al encuentro o hermanamiento de dos palabras nunca ensayado y que
emociona… Cuarenta años después de haber
leído algún poema de Juan Ramón, o de Blas de Otero, el poema sigue viviendo en
mí como si fuera nuevo. Creo que un poema tiene que contener música, ritmo,
huir de lo hueco o innecesario, ir a la sustancia, estar bien escrito y marcar
de algún modo la conciencia del lector, abrir puertas a la meditación sobre su
propia vida. Como ves, son sensaciones no medibles. En muchos casos subjetivas…
¿En la poesía hay realidad o sólo palabra?
La poesía remite siempre a la realidad porque en la realidad vive la
experiencia humana. Y esa experiencia se cuenta y se canta con palabras.
Incluso las poéticas irracionalistas, o el surrealismo, o las experiencias
oníricas, forman parte de la realidad filtrada o deformada por el propio poeta.
Ahora bien, puede haber poesía en el juego puramente estético, en el gozo ante
el ritmo o el sonido de determinados vocablos… Pero yo prefiero la poesía que
alude a la vida, que es lo real.
¿La poesía en verso y la poesía en prosa ¿están hechas de la misma
sustancia?
Si. De lenguaje. Ahí me remito a algunas de mis respuestas anteriores.
Aquello de la proteína del idioma. Si para la vida del ser humano son
esenciales, desde el punto de vista biológico, las proteínas, para que un texto
se eleve más allá de la prosa plana o el verso artificioso, hace falta ese
temblor no visible pero sí “sentible” que se adueña del lenguaje: a veces tan invisible como la proteína en
nuestro organismo.
Dónde alcanza la poesía su grado más alto? Cuando denuncia o aplaude una
causa, o cuando es solo el arte por el arte?
Hay poesía en el deslumbramiento ante un paisaje y hay poesía en la
denuncia de una injusticia o en la apelación a un mundo más solidario y
equilibrado. En el fondo son dos modos de buscar la felicidad propia y del
otro. El secreto está en el lenguaje, no hablaría de escalas “temáticas”. ¿Blas
de Otero o Bécquer? ¿Clara Janés o Gloria Fuertes?
¿Cúando sabemos la poesía es “más” poesía cuando es “denotativa” o cuando
es “connotativa”?
Creo que la primera puede tender más a la claridad, al realismo, la segunda
al irracionalismo, a cierta “oscuridad”. Creo que en ambas formalizaciones se
puede alcanzar la excelencia en poesía: el secreto está en el uso del lenguaje
y en la capacidad emocional (en lo ético, en lo estético, en lo sentimental)
que el poeta sea capaz de transmitir.
¿Se podría concluir diciendo que la poesía es un engma,? Algo que se escapa
a una definición.
Termino afirmando que este libro es una joyita, hay que felicitar a Manuel Rico por su exhaustiva documentación que siempre va a la esencia.
Fotografía de Manuel Rico: Daniel Morzinski.



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