jueves, 4 de noviembre de 2010

La lectura de "La mujer muerta" de un escritor de blog

Cuarto de escritura. En el Valle
Aun a riesgo de ser tildado de inmodestia, me permito la licencia de publicar, con la autorización de su autor (por supuesto), el texto que me ha remitido por correo electrónico el autor del blog El Pobrecito Hablador del Siglo XXI. Es una emocionada misiva y es, sobre todo, una peculiar lectura de La mujer muerta Ahí queda:
"GRACIAS POR ESCRIBIR LA MUJER MUERTA

"Manuel  

"El día de todos los santos pasaba, con pena, excitación, y una extraña sensación, mezcla de placer y melancolía, la última página de La mujer muerta. Voy a añorar los ratos que he pasado leyéndola, las sensaciones que me han invadido mientras leía los avatares de Gonzalo Porta, un personaje ya inolvidable para mí que, intuyo, te debe mucho. Porque me ha llamado la atención que en algunos momentos del libro, algunas de las reflexiones interiores de Gonzalo no se diferenciaban de la voz del narrador.
"También me he sentido identificado con la historia. Llevo unos meses que siento la llamada de la tierra, el lugar de donde partieron mis padres hacia Barcelona, un pueblecito de la provincia de Burgos. Las motivaciones son otras a las de tu protagonista pero, ovillada a éstas, también me reclama cierta necesidad de aislarme y de perderme un tiempo.
"Pero lo que más me danza en la cabeza después de leer tu novela es la capacidad que tuviste de adelantarte a la avalancha de reinvidicadores de la memoria histórica, muy necesaria, por otra parte. La memoria, la de un tiempo oscuro, gris, velado y cruel, no sólo invade el espacio vital, el devenir de Gonzalo. Invade también el espacio del lector al que colocas en un lienzo pintado en cuatro dimensiones, como Velázquez a la familia real y al espectador de las Meninas, pero de manera que en ese juego de perspectivas y profundidades no aparezcan personajes (aunque también, pero como mensajeros de un tiempo perdido, meras herramientas con las que golpear a la puerta de la actualidad), sino puntos de vista desde donde entra y sale el tiempo, los recuerdos, y el grito de una época ignominiosa que reclama su lugar en el presente de los hombres a través de supuestos fantasmas, a veces más reales que los que pretenden negociar, y sólo negociar, con el arte y su misión.
"Por eso tu novela me parece un portento narrativo, y también un ejemplo de sensibilidad artística, una clase magistral sobre cómo construir cada frase, cuidadosamente, amorosamente, con paciencia. Sobre cómo escoger cada palabra, ubicar cada adjetivo para ofrecer al lector, no sólo una obra de arte, sino una hermosa reinvindicación y un pedazo del autor. ¡Cuánto he aprendido leyéndola!
"Gracias por escribir La mujer muerta, Manuel. Mi próximo encuentro contigo lo tendré con Verano. A ver si me la traen pronto.
"Un saludo
     "El Pobrecito Hablador del Siglo XXI"
Mi gratitud más profunda a las palabras del autor de un blog que sigo desde hace tiempo y cuya identidad desconocía hasta el momento de recibir el correo electrónico arriba transcrito (y que, por supuesto, no revelaré: entre otras cosas porque sólo se trata de un nombre y un apellido que muy poco me dicen).